Para la tarde: Buñuelos de manzana

En esta ocasión vamos a pensar en una buena alternativa para la merienda. A la tarde, y si tenemos la posibilidad de estar en casa, podemos dedicar un tiempo preparar un platillo casero y original para sorprender a familia y ocasionales comensales. Los buñuelos pueden ser una gran opción. Para acompañar un té, un café o cualquier otra infusión vamos a preparar hoy un platillo dulce.

Lo ideal es que puedan comerse recién hechos, cuando aún estén tibios por lo que generalmente quedan más a tono con el otoño y el invierno, aunque, ¿por qué no?, para una fresca tarde de primavera.

Ingredientes

• 50 gramos de harina
• 50 gramos de manteca
• 150 centímetros cúbicos de leche
• 4 ó 5 manzanas medianas
• una cucharada levadura
• azúcar
• aceite (lo suficiente para poder fritar los buñuelos)
• agua
• zumo de un limón y su ralladura

Manos a la obra!

Lo primer que vamos a hacer es tomar la levadura (si podemos conseguir la prensada mejor) y diluirla aproximadamente 70 centímetros cúbicos de agua (alrededor de un cuarto de taza). A esta mezcla incorporamos una cucharada de azúcar y otra de harina. Batimos delicadamente hasta que nuestro preparado se homogenice. Para darnos cuenta de que realmente está listo debemos prestar atención a la superficie donde comenzarán a aparecer pequeños globitos. Tapamos por unos 15 minutos.

En un recipiente ponemos primero la leche y luego la manteca. Esta última puede ser derretida a baño maría previamente para que sea más sencillo. Por separado, batimos dos huevos y una cucharada de azúcar para luego incorporar las dos mezclas en un solo recipiente. Con la ralladura de un limón (atención: no olvidar lavar el limón) vamos a lograr agregar a la mezcla un aroma suave y atractivo.

Ahora agregamos la harina y debemos prestar mucha atención a que la mezcla quede homogénea y sin grumos. Luego, vamos a incorporar la levadura que habíamos preparado al principio. Lo ideal sería dejar reposar la masa por alrededor de una hora. Pelamos las manzanas y las untamos con un poco de limón para lograr que no se oxiden.

Quitando la parte del centro, donde se encuentran las semillas, cortamos en rodajas (les van a quedar un círculo vacío en el medio). Una vez que tengamos todos cortados podemos agregar un poco de azúcar. Por último tomamos cada una de las rodajas y las sumergimos en la masa preparada. De esta manera, las vamos a fr itar en una sartén con aceite bien caliente. Las dejamos hasta que están doraditas de ambos lados, les agregamos azúcar y ¡A COMER!

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